lunes, 17 de noviembre de 2014

Mario Riorda: "La Argentina tiene un sistema de partidos roto"



(Por Manuel Barrientos)

El diálogo se pospone por dificultades en la agenda del entrevistado. Un poco en broma, otro poco en serio, Buenos Aires Herald invita a realizarla en Aeroparque o Ezeiza. Unas semanas más tarde, llega el mail con la hora y punto de encuentro. 9.30 AM. Hotel cinco estrellas del centro porteño. Luego de la entrevista, tendrá reuniones en un par de organismos y partidos que asesora e iniciará una gira para participar en congresos en Guaymallén (provincia de Mendoza), Santo Domingo (República Dominicana) y Lima (Perú), con una escala en Córdoba, su ciudad de residencia.
Consultor en estrategia y comunicación política para diversos gobiernos y fuerzas políticas de América Latina, ex decano de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Católica de Córdoba y docente de posgrado en más de veinte universidades, Mario Riorda analiza los posicionamientos del kirchnerismo y de la oposición de cara a las presidenciales de 2015.

Las primarias de 2011 resultaron un mero tránsito hacia la primera vuelta. Las encuestas anticipan una mayor competitividad para las presidenciales de 2015. ¿Los candidatos necesitarán estrategias diferenciadas entre las PASO y las generales? 
En términos generales, las elites que toman estas decisiones no están preparadas todavía para pensar y actuar de manera estratégica de cara a las primarias. Hay que recordar que nuestras PASO fueron básicamente inspiradas en el sistema uruguayo. Independientemente de quién gane, en ese modelo lo que importa es que la sumatoria de A+B en las primarias se sinergice y sume más para una primera vuelta. Allí los partidos se preparan para eso: en promedio, hay dos candidatos competitivos en cada fuerza; e, incluso, dejan la posibilidad a terceras opciones internas con muy poca intención de voto. Pero la estrategia de las fuerzas argentinas todavía está muy lejos de ello.
¿Por qué razones?
Hoy el oficialismo tiene seis o siete candidatos. De esta forma, se desdibuja la idea de “principales favoritos”. En un momento en el que la hiperpersonalización es hegemónica en el escenario político global, esa diversidad de postulantes va en desmedro de los posicionamientos. Lo mismo sucede con UNEN. Allí su disgregación no es casual, porque no llega a considerar liderazgos eventuales. En cambio, las ofertas del PRO y del Frente Renovador están careciendo de competidor. Tanto Mauricio Macri como Sergio Massa comprenden que el hiperpersonalismo es más importante que los partidos políticos en la atracción electoral, pero se encuentran con dificultades para seguir ampliando sus chances en una primera vuelta luego de las PASO.
En principio, parece más factible que el FPV y Unen puedan adelgazar la cantidad de postulantes a que el PRO y el FR sumen precandidatos alternativos.
Se habla de postulantes muletos, pero ya esa expresión es peyorativa para quienes quieran competir internamente. El problema es que la Argentina tiene un sistema de partidos roto. En cambio, en Uruguay hay un régimen de partidos estables. Hoy se observan cuatro escenarios bien divididos: kirchnerismo, PRO, Frente Renovador y UNEN. Pero es muy difícil que este último espacio se consolide como una opción competitiva en términos electorales. Por eso, es probable que sea cooptado -o parcialmente superpuesto- por el PRO y el FR.
Eduardo Fidanza, director de Poliarquía, señala que cerca del 60% de los argentinos hoy reclama “continuidad con cambios”. ¿Qué ocurre con aquellas fuerzas que tienen como eje de campaña su dura oposición al gobierno nacional?
En los años noventa se pasó de una concepción estadocéntrica a otra en la que el mercado tenía un poder mucho mayor que el Estado. Luego ese proceso fue revertido por el kirchnerismo y el Estado pasó a ser otra vez el actor preponderante. Junto a la latinoamericanización del discurso -no sólo en términos geopolíticos sino también identitarios-, esa mirada proestatal representa una posición ideológica muy solidificada en una sociedad que hoy difícilmente quiera ciclos que empiecen de cero. En la Argentina no hubo sedimentación de los aprendizajes en la cultura política y social. Pero ahora, aún quienes no son partidarios del kirchnerismo, están buscando evitar la dialéctica del ensayo y error para pasar a una lógica en la que se mantenga aquello que fue útil. ¿Qué es lo que se quiere modificar? Es un latiguillo demasiado trillado, pero se pide un cambio de “las formas” y del rumbo económico. Fuera de eso, no hay una sensación de que no anda nada ni se cree que hacen falta cambios drásticos del modelo.
En esa línea, ¿cuáles serán los ejes clave de la campaña?
La discusión con respecto a la derogación de leyes que se dio un par de semanas atrás permite augurar que se planteará un modelo similar al de la elección presidencial brasileña. Es decir, funcionará la lógica de manual: “no perder lo hecho”, por parte del oficialismo; “cambiar lo mucho malo”, por el lado de la oposición. Son estrategias muy duras y rústicas, pero muy efectivas. No me refiero a una campaña sin códigos, sino a aquellas que tienen la adversariedad y la idea de diferenciación muy explícita, tratando de captar a sus votantes fieles. Pero estimo que habrá dos tipos de campañas, porque las estrategias para el balotaje pueden ser más moderadas.
En esa línea, ¿qué rol podría jugar Cristina de Kirchner en la campaña?
Néstor Kirchner y Cristina han representado liderazgos rectores, que le dieron una cierta estabilidad a un sistema de partidos roto, que había empezado a crujir en 1999, se licuó en 2001, hizo eclosión en 2003 y se mantuvo así hasta la actualidad. Quizá la diferencia que marcaron las elecciones pos 2003 es que estos liderazgos les quitaron competitividad y ordenaron un sistema en base a un actor dominante y diferentes piezas satelitales, con poca acción colectiva entre sí. Esa lógica puede cambiar en 2015, al finalizar ese liderazgo rector de Cristina, que si bien sigue existiendo se vuelve relativo en comparación con sí mismo. Sin embargo, la Presidenta continúa con muchísima fuerza para ser la gran electora interna en el FPV. No es un dato menor, porque el oficialismo tiene garantizado un muy buen desempeño en las PASO y en la primera vuelta. Si bien esta intención de voto variará de aquí a las elecciones, difícilmente baje a menos del tercio. En ese porcentaje, el rol de Cristina será determinante si es que decide volcarse para el primero o el segundo de los postulantes. Es decir, Daniel Scioli o Florencio Randazzo. Pero no creo que le alcance para ganar si se vuelca por otra alternativa por fuera de estos dos nombres. La explicación de esto es importante: el 100% de quienes elegirían a Scioli han sido votantes de Cristina; y lo mismo sucede con Randazzo. Es decir que hoy se registra muy poca fuga de votos de una fuerza a otra, y ese tercio que votaría al oficialismo tiene una relación identitaria y emotiva con el kirchnerismo.
Señaló que uno de los principales cuestionamientos al gobierno nacional pasa por sus “formas”, por su estilo de comunicar. Sin embargo, ha logrado mantener el manejo de la agenda pública (la comunicación de corto plazo) y ha construido un sentido de pertenencia en al menos un tercio de los votantes (una identificación basada en tiempos más largos).
Este gobierno entendió una serie de postulados que hacen a ciertas tendencias muy contemporáneas de la política en general y de la comunicación política en particular. Si me piden que defina qué es la comunicación política diría que es el intento del control de la agenda pública. Por lo tanto, lograr ese control a lo largo de más de diez años es muchísimo. En segundo lugar, yo defino como “mito de gobierno” a aquello que se denomina como relato. Es decir, una comunicación de tipo simbólico, anclada en valores, con la función de generar esperanza y que, una vez instalada, puede alimentarse a sí misma. Para que ese mito de gobierno funcione tiene que haber plena correspondencia entre el decir y el hacer. En esta época multimedial, son muy pocos los que lograron en América latina la cristalización de este mito con estos niveles de magnitud y profundidad. Se trata de una virtud del kirchnerismo. Pero ese mito no puede sostenerse si cruje alguno de esos componentes. En la Argentina, ese mito ha tenido tres valores que lo solidificaron: las políticas de inclusión social; el crecimiento económico; y las políticas identitarias ligadas a los derechos humanos, a la latinoamericanización del discurso, el matrimonio igualitario, etc. En estos últimos años, crujió el crecimiento económico y lo hizo tambalear en ese aspecto, pero el resto permanece incólume. El ex presidente chileno Ricardo Lagos decía que para generar conciencia social muchas veces hay que pujar contra los límites. Este gobierno pujó y pujó para transformar y de alguna manera deja herida parte de la institucionalidad. Pero si uno se guía por datos de Latinobarómetro, la demanda de esta ejecutividad para la transformación es bastante más valorada que lo otro, teniendo en cuenta que en América latina hay muchas demandas estructurales que no han sido resueltas. Por eso, los gobiernos que avanzan en este línea son más premiados que castigados.


BIO
Fecha y lugar de nacimiento: 15 de mayo de 1972, Hernando, provincia de Córdoba.
Estudios completos (datos de colegio primario, secundario y universidad):
Escuela Primaria: Escuela Nacional Nº 275 de Hernando.
Escuela Secundaria: Escuela Superior de Comercio La Santísima Trinidad de Hernando.
Estudios Universitarios: Licenciado en Ciencia Política en la Universidad Católica de Córdoba. Magister en Política y Gestión Pública de UES21. Doctorando en Comunicación Social, con especialidad en asuntos públicos, en la Universidad Austral.
Trabajo actual: Consultor político. Docente universitario de posgrado en el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset (España), Universidad Católica de Córdoba, Georgetown University, Universidad Complutense de Madrid, Universidad Austral, entre otros.
Trabajos anteriores: Decano en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba.
Rutina informativa: (radio, tv y diarios al detalle): todos los medios nacionales e internacionales, a través de clippings de los organismos y partidos políticos a los que asesora.
Está leyendo: Diversos libros y papers de ciencias sociales y la novela “Aprender a rezar en la era de la técnica”, de Gonçalo M. Tavares.

(la versión en inglés de la entrevista se publicó en el Buenos Aires Herald)

Entrevista con Mario Riorda: The challenges of 2015


Political consultant Mario Riorda in a file photo.
By Manuel Barrientos
For the Herald
Political consultant Mario Riorda says people don't want a new president ‘to start from scratch’
Former dean of the School of Political Science at Córdoba’s Catholic University, Mario Riorda is a consultant on matters of political strategy and communication for several Latin American governments and political parties. In an interview with the Herald recently, he analyzed the positions taken by Kirchnerism and the opposition ahead of the 2015 presidential elections.
The 2011 primaries turned out to be a mere stopover on the way to the first round. Polling suggests that the 2015 presidential elections will be more competitive. Will the candidates need different strategies for the primaries and the general elections?
Generally speaking, the elites that take these decisions are not yet prepared to think and act strategically in terms of the primaries. It must be noted that our primaries were basically inspired by the Uruguayan system. Regardless of who wins, what is important in that model is that “the sum of A plus B” in the primaries synergizes and adds up toward the first round of voting. There the parties prepare for that: on average, there are two competitive candidates in each party and they even open up the possibility for a third internal option with limited chances of receiving votes. But the strategies used by the Argentine parties are still a long way from that.
Why is that?
Today the ruling party has six or seven candidates. As a result the idea of “principal favourites” is watered down. At a time when hyper-personalization is hegemonic on the global political scene, that diversity of candidates works against the positions taken thus far. The same thing occurs with UNEN. There the disaggregation is no accident, because there is no consideration of eventual leaderships. In turn, the PRO and Renewal Front tickets are missing a competitor. Both Mauricio Macri and Sergio Massa understand that hyper-personalism is more important than political parties in terms of electoral attraction, but they find themselves with the difficulty of how to increase their chances in the first round after the primaries.
In principle, it seems more likely that the Victory Front (FpV) and UNEN can thin down the number of candidates rather than the PRO and the Renewal Front pick up alternative candidates.
There is talk of “stand-in” candidates, but that expression is already pejorative to those who want to compete internally. The problem is that Argentina has a broken party system. On the other hand, in Uruguay there is stable party system. Today four clearly divided spheres are discernible: Kirchnerism, PRO, Renewal Front and UNEN. But it is very unlikely that the latter will consolidate in electoral terms. That is why it is likely that it will be co-opted (or partially overlapped) by the PRO and the Renewal Front.
Poliarquía consultancy head Eduardo Fidanza says that about 60 percent of Argentines today want “continuity with change.” What happens with those parties that have as their main thrust their strong opposition to the government?
In the 90s there was a swing from a state-centric conception to another one in which the market had much more power than the state. Then the process was reverted by Kirchnerism and the state once again became the preponderant actor. Along with Latin Americanization of the discourse, that pro-state vision is a very solid ideological position in a society that today is unlikely to want for mandates to start from scratch. In Argentina there hasn’t been in the political and social culture a process of taking in the lessons learned. But now even those who aren’t sympathetic to Kirchnerism are seeking to avoid the dialectics of trial and error and are trying to keep that which was useful. What do they want to change? It’s a worn-out cliché, but a change in “manners” and the direction of the economy. There isn’t a feeling that nothing works nor that drastic changes are required to the model.
With that in mind, what will be the primary themes of the campaign?
The debate over the repeal of laws that we saw a few weeks ago makes it possible to augur a similar model to the one we saw during the Brazilian presidential elections. That is to say that the textbook approach: “don’t abandon what has been done” from the ruling party and “change all that is bad” from the opposition. These are timeworn and blunt strategies, but also very effective. I don’t mean that there will be an ugly campaign, but one in which differentiation and the concept of adversaries will be very explicit in an effort to capture loyal voters. But the strategies for the runoff could be more moderate.
In that respect, what role could President Cristina Fernández de Kirchner play in the campaign?
Néstor Kirchner and Cristina Fernández de Kirchner have played defining leaderships, which gave a certain stability to a broken party system that began to creak in 1999, dissolved in 2001 and re-emerged in 2003 and which has remained stable until now. Perhaps the difference in the elections after 2003 has been that those leaderships decreased the competition and established a system around dominant actors and diverse peripheral satellites that did not establish much collective action among themselves. That can change in 2015 when Fernández de Kirchner’s guiding leadership, which will continue to exist but will diminish relative to itself, will come to an end. However, the president retains enough strength to be the FpV’s kingmaker. That is not a minor detail, because the ruling party is guaranteed a good result in the primaries and the first round. Even though the numbers will fluctuate from now until the election time, it is unlikely that it will drop below a third of the total vote. Given that percentage, the president’s role will be decisive whether she chooses to support the candidates placed first and second in the running. That is, (BA province Governor) Daniel Scioli or (Interior and Transport Minister) Florencio Randazzo. The explanation is important — 100 percent of those who would vote for Scioli have been Fernández de Kirchner voters and that same is true for Randazzo. Today there is very little switching of allegiances by voters and that third of the population that is likely to vote for the ruling party has an emotional and identity-based link with Kirchnerism.
You mentioned that one of the main criticisms of the government has been for its “manners.”. However, it has managed to keep control of the public agenda and built a sense of belonging for a third of voters.
This government has identified a number of elements that are trends in contemporary politics and political communication in particular. If you ask me to define what political communication is, I would say that it is the attempt to control the public agenda. Therefore, achieving that control for more than 10 years is an important feat. Secondly, I define a “government myth” that which is considered a narrative. That is to say a symbolic message anchored in values with the function of generating hope that once it is put into place can become self-perpetuating. For that government myth to work there has to be a complete match between discourse and action. In this multimedia age there are very few governments who have managed to crystallize this myth to this extent and depth. It is one of Kirchnerism’s virtues. But that myth cannot persist if one of its components begins to crumble. In Argentina the myth has been bolstered by and based around three value — social inclusion policies, economic growth and the identity policies linked to human rights, the Latin Americanization of the discourse, gay marriage, etcetera. In the last few years economic growth has been unsteady and the myth has been shaky in that regard. But the rest remains steadfast. Former Chilean president Ricardo Lagos said that to create a social awareness it is often necessary to push against the limits. This government pushed and pushed in a bid to transform and in some ways has wounded some of the institutions.

(publicada en Buenos Aires Herald, 17 de noviembre de 2014)